En todos estos años que llevo dedicándome a buscar talento para empresas puedo observar que hay un momento en la vida de muchas PyMEs que necesitan cambiar su forma de liderar. No es lo mismo una empresa con 5 personas a una con 30, esto parece obvio pero no lo es. A veces la vorágine no permite ver con claridad este cambio de estructura y la necesidad de cambiar la forma de liderar.
Varios clientes que están creciendo llegan con estas preocupaciones: todo depende de mí, la gente no se compromete, me cuesta delegar, cada persona trabaja a su manera, no tengo mandos medios que resuelvan los temas y por último mencionan que les cuesta atraer y fidelizar personas valiosas.
En nuestras conversaciones empiezo haciendo preguntas para entender dónde está el problema y poder ayudar desde nuestro lugar de consultora de búsqueda de talento. Lo primero que me llama la atención es que en varias ocasiones hay una falta de claridad en el propósito de la empresa. Hoy los jóvenes valoran y preguntan sobre esto en las entrevistas. Quieren saber qué aporte quiere hacer a la sociedad la empresa más allá de generar ingresos.

Con respecto al compromiso de los equipos, pienso que es algo que se construye. En la consultora observamos que aquellos líderes de equipo que establecen objetivos y prioridades claras, que dan feedback respetuoso, que generan espacios de intercambio, reconocen y escuchan a sus colaboradores logran un mayor compromiso.
Otro aspecto que notamos es que a veces las empresas están organizadas alrededor del dueño. Esto implica que todas las decisiones necesitan ser consultadas, desde a qué proveedor se le paga primero hasta el descuento que puede realizar el jefe de ventas. Parecería que hay empresas que están diseñadas para que el dueño intervenga en todos los procesos. En estos casos recomendamos trabajar sobre el proceso de delegación. Hay mucha bibliografía y talleres que nos ayudan en este camino.
Otro punto crítico es que cada persona resuelve las cosas «a su manera». Si te atiende un vendedor te da una respuesta, si te atiende otro una diferente. En estos casos vemos que definir los procesos de trabajo ordenan y dan claridad, además de asegurar que una tarea se haga de una única forma en la empresa.
Por último, muchas PyMEs crecen sin mandos medios sólidos. Un mando medio necesita rol claro, autoridad real, capacitación en liderazgo y el respaldo visible del dueño frente al equipo. El desarrollo de los mandos medios le permitirán al dueño poder enfocarse en el negocio y delegar la conducción del equipo.

Para poder resolver estos dolores lo primero que sugiero es poder identificar qué nos está pasando, ser sinceros y hacer un buen diagnóstico de la situación. Lo segundo y super importante es estar dispuestos a cambiar patrones de conducta. Esto requiere un esfuerzo adicional pero luego redunda en bienestar para nuestros equipos y para nosotros.
Creo que el mayor logro de un dueño no es estar presente en cada decisión, sino construir una empresa que pueda avanzar, crecer y resolver temas aun cuando él no está.
¿Cuál de estos dolores está frenando hoy el crecimiento de tu empresa, y qué decisión concreta estás dispuesto a tomar para empezar a cambiarlo?
Me encantaría leer tus comentarios,
Cariños, Connie.

